martes, 17 de febrero de 2015

¿Suerte?

¿Suerte?

¿Qué es eso?

¿Será el número que hace que todo me toque?
¿alguna especie de ritual que si siempre lo hago, las cosas marcharán bien?
Suerte.
¿serán esos calcetines que hacen que tengas un bien día?
¿o llegar justo a tiempo para el semáforo en verde?

¿No es suerte todo? (buena o mala)

Suerte debería ser despertarte cada mañana en tu cama y no en cualquier otro lugar del mundo y tener el desayuno al alcance de los dedos.
Suerte es poder decir "me voy" a tu madre, o a tu padre, o a quien sea.
Suerte es tener a alguien.
Suerte es tener conocimientos. Seguir vivo a cada minuto (aunque a veces no lo veamos así). Suerte es no tener un accidente cada vez que sales a la calle. O en tu propia casa. O suerte es tenerlo. Porque 'suerte' para mí, es desgracia para ti y viceversa. 
Por eso, enfócalo desde otra perspectiva, desde la perspectiva de que todo lo que te pase te lleve a algo que te guste, que buscabas o que te va a aportar algo.
Que tengas suerte, supongo.

Porque la suerte es, que con todas las cosas que hay... sigas teniendo
suerte.

lunes, 9 de febrero de 2015

Que deje de haber precipicios

Pisar suelo firme.

Tener la certeza de que mañana va a ser parecido a hoy: saldré de casa, iré a clases, pasaré tiempo con mis amigas, hablare con ésta y aquel, volveré a casa, comeré, pasaré la tarde y dormiré.

Estar segura de que va a ser un buen día, como ayer, como antes de ayer, como hace dos semanas y como hace un mes.

A veces lo bonito está en la monotonía de nuestra vida, de nuestros horarios. El saber que no necesitas nada más para ser feliz, para estar contenta o simplemente estar bien o estar. 

Ya no necesito que mi vida de un giro, no necesito cambiar mi apestosa rutina, porque ha dejado de ser apestosa, no necesito que alguien venga y me tienda la mano y me diga que todo va a salir bien, porque está saliendo bien: me tendieron y me tendí a mi misma la mano y aunque no lo parezca, funciona.

No necesito nada. Nada más que seguir todos los días con la gente que tengo a mi alrededor. De ver a mis amigas y sentirme a gusto, con ellas y conmigo. De disfrutar el sol a las nueve de la mañana y a las tres de la tarde. De verme rodeada de gente y sentirme lo suficiente independiente y a la vez dependiente como para no sentirme sola.

Pisar sobre un suelo seguro y firme. Darme cuenta de que lo poco que tengo es mucho y que me salga una sonrisa de tonta (lo que soy) en la cara que no puedo quitar. De dar gracias porque lo 'poco' que tengo, es mucho. 
Porque tengo mala suerte, pero en lo importante me ha tocado el gordo.


Para todos los que pisáis precipicios:
que os toque el gordo, que podamos todos tener algo sobre lo que apoyarnos,
algo que nos de seguridad, como poco.

sábado, 7 de febrero de 2015

Creo en mi

Tengo 14 años y creo ser la persona más feliz del mundo. Miro a mi alrededor y me gusta todo lo que veo. Absolutamente todo. Estoy rodeada de gente que quiero - y que parece que me quiere-. Tengo un montón de amigos. No paro de reirme y de reirme y aunque lo intente tengo una sonrisa en la boca que no desaparece. 
Tengo 14 años y creo en todo. Creo en un montón de cosas. Creo en ti. Creo en mi. Creo en poder ser feliz para siempre. Creo poder capturar ese momento para siempre y avanzar en el tiempo y que todo siga igual después de... 
¿5 años? 

5 años. Nada sigue igual y no creo ser la persona más feliz del mundo. Y he de decir que no todo lo que veo me gusta. Y me río. Y me río. Pero también lloro a veces, ¿saben?. Como todos. 

Tengo 19 años y estoy dejando de creer en esto, en tener un sentido. No creo en ti. No creo en poder ser feliz para siempre. No creo que se puedan detener los momentos. Creo en mi, menos, pero sigo haciéndolo. Sigo forzándome no en creer, si no en crear eso en lo que creía. Y no soy muy buena, pero creo que es importante intentarlo. Intentarlo. Intentarlo.
Sé que esto no tiene sentido, sé que no voy a ser feliz para siempre, pero se que siempre va a haber momentos para serlo. Y lo de detener momentos... mejor acumular más. 
Y lo de creer en ti... cuando empieces a hacerlo en mi.
Creo que voy a aprender a despedirme, creo que voy a crecer.

domingo, 1 de febrero de 2015

Caminos

        Hubo una época en que tenía el mismo sueño todas las noches. Estaba todo oscuro, blanco y negro, y yo en medio de una especie de plaza, la típica central de los pueblos. De la plaza salían un montón de calles, de caminos. Un montón. Y yo giraba sobre mi misma tratando de atender a todos. ¿Qué camino escoger? ¿Por donde echar a andar? 

        En realidad, esas no eran las preguntas. Nunca me ha dado miedo escoger un mal camino, al fin y al cabo echas a andar y llegas a un sitio en el que nunca te habías imaginado, o decides deshacer el camino andado. Nunca me pareció algo difícil eso de equivocarme.
        El problema no es que no supiera cual elegir, es que NO podía elegir. Mis pies estaban totalmente adheridos al suelo. Solo podía mirar a un lado y a otro. Solo podía quedarme mirando como todos los de la plaza se iban por un camino o por otro y como se volvía todo gris a mi alrededor. Como yo no podía elegir ninguno de aquellos caminos. Estaba paralizada. Estaba totalmente paralizada, perdida y parecía que nadie me veía.
        Lo malo del sueño es que al despertar me parecía una gran definición de como veía mi vida.

        Ahora lo entiendo. Yo estaba haciendo mi camino y el resto el suyo. Y no eran el mismo.Ahora estoy empezando a recorrer todos esos caminos de la plaza, de tres en tres o de cuatro en cuatro, y es genial. ¿Y sabes que más es genial? Saber que si no me hubiera quedado en esa placita, los estaría recorriendo uno a uno y quizás sin el mismo entusiasmo, sin las mismas cosas o sin las mismas personas.La vida está llena de primeras y últimas veces y es maravilloso darte cuenta. Esta es otra primera vez. Este es un nuevo camino, por sinuoso que sea, por llevadero que se haga. 

 
Porque como se dice: "lo importante no es el destino, si no el camino".

Que disfruten de la travesía.

Conversación de besugos

¿Cómo empezar una historia sin hacer una breve introducción?

Conversaciones de besugos


(o en mi caso tal vez debería de ser de besugas)
Las conversaciones de besugos son todas aquellas que no tienen sentido, en la que uno o varios integrantes no tienen ni idea de que se está hablando, se mezclan temas y al final nadie entiende ni una sola palabra o sílaba que haya sido pronunciada.
¿Por qué comenzar así?
Pues bien, porque para empezar y dejarlo claro no voy a escribir nada que merezca la pena leer. Habrá cosas que no tengan sentido ni siquiera para mi misma - ¡Imaginaros entonces para vosotros!-. Habrá veces que me perderé. Se me colarán faltas de ortografía. Me olvidaré de lo que quería decir.
La idea es esa: ir compartiendo palabras y que cada uno las interprete y entienda lo que quiera. Dejaros un poco de mi, de mi cabeza.
Por lo que gracias por perder un poco el tiempo conmigo (y lo siento también).
Espero saber compensar las cosas malas con las buenas aunque haya de las dos. Y espero que esa sonrisa estúpida que se nos queda a todos después de darte cuenta de que llevas cinco minutos hablando con tu amigo de cosas totalmente diferentes, superé cualquier sentimiento frustrante.